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sábado, 13 de enero de 2018

Para los/las que queráis viajar a Pakistán


Encontré el artículo de una persona que viajó al país, esta muy detallado todo, y coincide con lo que a mi me han contado sobre Pakistán mis amigos y ex marido

Este es  enlace:

http://www.cch.org.uy/turismo/pakistan/pakistan.htm

Aunque lo copio aquí el articulo entero.
Me gustó el articulo de esta persona porque es muy detallado, informativo, de gran ayuda para el que viaja, lo cuenta de forma natural, sin prejuicios. No me gusta la gente ni los artículos, ni los comentarios, ni los blogs, que pretenden meter miedo a la gente, y se basan en prejuicios. Eso desinforma más que ayuda. Ademas el de esta persona es verídico, real. Estuvo en Pakistán y nos cuenta los detalles útiles, necesarios y de interés para el que vaya a viajar allí.

Yo en la entrada de mi blog: vas a viajar a Pakistán y te aterra, asusta.... Te cuento algunas cosas básicas y  pongo los otros enlaces  donde hablo sobre las diferentes regiones de este país y sus cosas a tener en cuenta y qué visitar.
                             

                P A K I S T A N
    
  

 

Extensión:879.811 Km cuadrados
Población:135 millones de habitantes
Capital:Islamabad
Etnias:Una mezcla de árabes, mongoles, indo-arios y tibetanos configuran un paisaje multicultural
Lengua:Urdú (oficial) 8%, inglés, pundjabí 58 %, sindi 12%, pashtu, beluchi, baltí, y otras
Religión:Musulmanes suníes (77%), musulmanes chíitas (20%), Cristianos y otros (3%)
Gobierno:República Islámica. Constitución de abril de 1973
Moneda:Rupia paquistaní
Tasa de
alfabetización:
37,8 %
Esperanza
de vida:
59 años

Introducción al país
La República Islámica de Pakistán es un país en forma de cuña que se extiende desde el océano Índico hacia la frontera China, al norte, flanqueada por Irán y Afganistán al Oeste y la India al Este. Esta región es y ha sido un cruce de caminos a lo largo de la historia, y uno de los puntos mas conflictivos hoy día en el mundo.

La columna vertebral del país es el Indo, “El Río León” según la tradición hindú, que nace al norte de la cordillera del Himalaya, en las cercanías del monte Kailas y, tras atravesarla, desciende a lo largo de todo el país, dando lugar a una de las grandes culturas, la Gándara, hasta su desembocadura en el océano al que dará nombre: el Indico, de la misma forma que ha dado nombre a una región y un país.
Al norte el Karakorum y el valle de Cachemira, que comparte con la India; en el centro, al píe de la meseta de Patwar se abre la llanura del Punjab, que significa la “tierra de los cinco ríos”; al sur, en el Sind, la aridez aumenta; y al oeste las mesetas de Beluchistán son las cuatro grandes zonas geográficas en las que se divide Pakistán.
Para los amantes de la naturaleza en estado puro, especialmente de la montaña, toda la zona norte es el reino de alpinistas y excursionistas. Aquí se concentran cinco de las montañas más altas del mundo, incluyendo el K-2, la segunda montaña del mundo por altura (8.611 m) y sin lugar a dudas la más bella entre las más altas, o la legendaria Nanga Parbat, de más de siete mil metros, como el Chogolisa o el Gasherbrun IV y un número incontable de montañas de mas de seis mil metros. Recorrer estos inmensos glaciares, perderse por los valles de hielo y piedra, disfrutar de las noches inundadas de estrellas, junto a los habitantes de este último paraíso de la tierra, los baltíes, es una experiencia difícil de olvidar.
Para los menos esforzados pero también amantes de la naturaleza y de las antiguas culturas, recorrer el misterioso valle de Hunza, origen del legendario “Shangri-La”, ver a los guerreros pathanes de la frontera con Afganistán, o a los últimos representantes de una población de religión animista como los Kalahs, también será un recorrido que le hará recordar a los antiguos viajeros románticos de fines del XIX y principios del XX
Datos prácticosSi se vas buscando las habituales comodidades del mundo occidental y la precisión de horarios de suizos y británicos, Pakistán no es el mejor destino. Viajar es ir con la mente, los ojos y el espíritu abiertos a conocer, entender y disfrutar de nuevos lugares, nuevas gentes y nuevas costumbres. El mundo es algo más que grandes autopistas, aire acondicionado y horarios que se cumplen. Afortunadamente es complejo y variado, imprevisible y abierto a todas las posibilidades. Visto bajo este prisma, Pakistán es un tesoro siempre abierto a la sorpresa.
Tenemos que tener siempre presente que Pakistán es un país poco desarrollado y sobre todo estrictamente islámico. Esto influye de forma absoluta en todos los órdenes de la vida, por lo que es conveniente llevar unas mínimas nociones de lo que esto significa. La vestimenta debe ser discreta, nada de pantalones cortos, escotes y ropa ceñida. Las fotografías a las mujeres suelen estar prohibidas y cualquier tipo de relación con ellas es inexistente.
También por razones estratégicas no está permitido fotografiar puentes y otras construcciones consideradas estratégicas. Las mezquitas, salvo alguna excepción están vedadas a los infieles. En cuanto a comida y bebida tanto el cerdo como el alcohol están absolutamente prohibidos. Con el pasaporte y una declaración de no ser musulmanes, en hoteles de primera categoría de las ciudades más importantes nos proporcionarán algunas cervezas pero no pueden tomarse en público. En los últimos años es relativamente fácil encontrar cerveza sin alcohol. La comida local, muy picante, aunque monótona, es sabrosa. 

Hora:
Pakistán tiene un sólo uso horario, una diferencia de cuatro horas y media antes con respecto al meridiano de Greenwich 

Seguridad:
Pakistán es un país seguro. Nos puede sorprender ver hombres armados a las puertas de algunos establecimientos o entidades bancarias, pero por regla general se puede andar por todo el país a cualquier hora sin ningún problema, siempre teniendo en cuenta, como ya hemos mencionado más arriba, que es un país con leyes islámicas. Aunque son frecuentes los controles policiales, no ocasionan más problemas que la pérdida de unos minutos. En algunos sitios especiales, como el Khyber Pass, es necesario sacar un permiso especial en la policía de Peshawar y pagar de nuestro bolsillo la compañía de un hombre armado. En cualquier caso la prudencia del viajero experimentado siempre nos puede evitar meternos en situaciones apuradas.

Datos sanitarios:

Se deben evitar las verduras y hortalizas crudas y la bebida debe controlarse de cerca. Lo habitual son los refrescos (colas, naranjadas, sodas) y tanto estos como el agua mineral deben estar precintados y abiertos delante de nosotros. Siempre es preferible elegir refrescos de marcas conocidas que aguas minerales en envases sospechosos. Conviene llevar un botiquín de primeros auxilios con antibióticos, analgésicos, curas para heridas y rozaduras (si vamos a hacer trekking las ampollas y heridas son habituales), así como antidiarreicos y pomada para las picaduras.
En las zonas montañosas las radiaciones del son son muy fuertes, por lo que es imprescindible llevar sombrero, gafas y cremas de máxima protección. Para algunos alojamientos también es conveniente llevar insecticida para chinches o piojos.

Moneda:
La moneda oficial es la rupia paquistaní, aunque la moneda de funcionamiento es el dolar USA. El cambio es constante y varía de forma imperceptible en el mercado negro
Qué ver

Alta Ruta del Karakorum 
Rawalpindi e Islamabad 
Taxila 
El Baltistán 
Gilgit y Hunza 
Peshawar 
Kalash 
Lahore
Cualquiera que sea el itinerario que elijamos es imprescindible recorrer, al menos una vez, la Alta Ruta del Karakorum o Karakorum Highway (KKH).
Es una carretera que serpentea entre cuatro grandes sistemas montañosos: Himalaya, Karakorum, Hindu Khush y Pamir y que une a través de 1600 Km Islamabad con la ciudad china de Kashgar, conocida como la perla de la ruta de la seda. Tiene en territorio paquistaní 753 kilómetros por el terreno más difícil e inestable del mundo. La estructura quebradiza de la roca, los fuertes vientos, las variaciones extremas de temperaturas que pueden oscilar entre los 48 grados en verano en el valle del Indo, hasta los 30 bajo cero en el invierno de Hunza, sin olvidar la gran actividad sísmica de la región, hicieron no solo muy difícil su construcción sino también su mantenimiento.
Ir de Islamabad a Skardú nos llevará dos días bordeando el Indo, atravesando profundas gargantas donde oiremos el ensordecedor rugir del Río León y contemplaremos uno de los valles más profundos de la Tierra a la altura del Nanga Parbat. Los 200 Km del Gran Cañón del Indo, antes de llegar a Skardú, es una de las más espléndidas obras de la naturaleza.
Rawalpindi e Islamabad
Dos ciudades juntas pero separadas por cientos de años, una antítesis de la otra. Algunos dicen que la primera, Pindi para sus habitantes, fundada hace 500 años, se llama así por los Rawals, una antigua comunidad de yoguis. Como ciudad comenzó a tener importancia cuando los Mogoles construyeron la principal ruta de comunicación entre Delhi y Kabul en el siglo XVI. Hoy es una ruidosa y caótica ciudad, calurosa y polvorienta, pero donde podemos disfrutar de sus bazares, que ocupan multitud de callejuelas medievales, donde se vende todo tipo de productos desde carne o pescado seco hasta las relucientes joyas que forman parte del ajuar de las novias.
Islamabad, la nueva capital de Pakistán se decidió construir en 1958 y fue diseñada por arquitectos griegos. Está a 15 Km de Rawalpindi y es a diferencia de éstaverde, hermosa y tranquila, pero no deja de ser una ciudad moderna más. Grandes avenidas y jardines flanquean los ministerios y las sedes diplomáticas, lujosos hoteles y varios centros comerciales.
Taxila
A sesenta kilómetros de Rawalpindi es uno de los más importantes tesoros arqueológicos del subcontinente. El fértil valle contiene las ruinas de tres grandes ciudades y una docena de monasterios construidos entre el 600 AC y el 600 DC. Quedan las ruinas de una antigua y floreciente civilización situada en el lugar de encuentro de las rutas comerciales que unían China, India, Asia Central y el oeste. Dicen las crónicas que el gran Alejandro Magno disputó sobre filosofía en la primera ciudad llamada ahora Bhir Mound.
La segunda ciudad, Sirkap, muestra una clara influencia griega y los monasterios budistas reflejan el florecimiento de la civilización Ghandara, que se desarrollo bajo los griegos, bactrianos y escitas. El lugar más impresionante para visitar es el monasterio budista de Jauli; es el mejor conservado de todos y fue construido durante la gran dinastía Kushan en el siglo II DC. En el siglo VI AC formaba parte de la provincia más oriental del imperio de Ciro el Grande de Persia.
El Baltistán
Se extiende hacia el norte de la Cachemira indú a lo largo del curso superior del Indo entre la cadena del Karakorum y la desolada meseta de Deosai. Según Gunther Oskar Dyhrenfurth: “Sin duda, el monte Everest es mas alto que el K2. Asimismo el Kanchenjunga puede causarnos una impresión mas estremecedora. Pero ninguna de estas montañas gana en belleza y diversidad de cumbres a la región del Baltoro, en las que las oportunidades de escaladas son múltiples. Es la tierra ideal no sólo para los escaladores activos, sino también para todos aquellos capaces de apreciar la belleza de la montaña”. Sus gentes, aunque islámicas tienen una cultura y un dialecto claramente tibetanos.
Su capital es Skardú, nombre que algunos creen que procede de Iskander, nombre indú de Alejandro Magno, y se asienta en un valle oval por el que serpentea perezosamente el Indo, rodeado de montañas grises y ocres que se elevan hasta los 5000 metros.
Desde aquí podemos visitar el lago Satpara y ver el precioso buda de la zona, el valle de Shigar, una tierra tranquila con campos de cereales y frutales, o el valle de Khaplu que se extiende a lo largo del río Shyok cerca de la frontera con Ladak. Este valle es al más interesante de los pueblos baltíes, con su inconfundible población y arquitectura tibetana. Pero, sin duda, la mayor atracción del Baltistán son sus montañas: las mas bellas e impresionantes de la Tierra.
Gilgit y Hunza
Son los valles más conocidos de los territorios del norte. Han sido abiertos al turismo gracias a la KKH. Antes a Hunza solo se accedía por una endiablada pista para jeeps y a Gilgit por aire. En Gilgit, cruce de caminos de la ruta de la seda, merecen una visita el “Kashmiri Bazar” y el “Kirghit Shop”, y sobre todo el “Chinese Shop”, donde se puede comprar buen té y seda china. También merece la pena el puente colgante sobre el río Gilgit y los bazares de los artesanos de joyas.
El viaje a Hunza nos depara insólitas y profundas gargantas, de lados escarpados, por donde pasaban las antiguas caravanas de la ruta de la seda. Los inverosímiles caminos discurren a mitad de las paredes, ya que en verano era imposible caminar a la orilla del río por sus crecidas y en invierno los altos pasos al nortes están bloqueados por la nieve.
En estas tierras cada pulgada de terreno aprovechable es cultivada y aterrazada y todos los recursos aprovechados. Hunza esta a 2400 metros de altitud y es realmente una tierra de fabula, “rica, fecunda y con una eterna belleza”. Los colores cambian con las estaciones: verde esmeralda en primavera, amarillo dorado y naranja en otoño y sobre ésto las torres del Rakaposhi dominando el valle. La leyenda dice que sus habitantes son los descendientes de cinco soldados de Alejandro extraviados. Lo cierto es que hay numerosas personas de piel y ojos claros y rubios cabellos.
Este valle no formó parte de Pakistán hasta 1974. La economía, basada en las cabras, trigo, albaricoques y nueces les hacen autosuficientes. James Hilton se inspiró en este valle para escribir “Horizontes perdidos”, la mítica Shangri-La donde describe un mundo feliz y en paz donde la gente no tiene edad. Lo cierto es que en un país con una media de vida muy baja es normal ver ancianos de mas de 100 años. Un estudio universitario demostró que esta longevidad se debe a su alimentación, basado en los albaricoques, el clima y el modo de vida.
Imprescindible visitar la capital Karimabad donde se encuentra el palacio de los mires y el fuerte de Altit de influencia tibetana. El conjunto está guardado por una torre de vigilancia de 1531 con puertas y ventanas talladas en madera. Siguiendo el valle de Hunza hacia la frontera china por la KKH llegamos al Khunjerab Pass . Situado a 4730 metros de altura, la carretera sobre este paso es una de las mas altas del mundo. Fue abierta al público en 1982 y al turismo en 1986. Esta región fronteriza es uno de los pocos refugios de dos especies en vías de extinción: las cabras Marco Polo, de grandes cornamentas, y el bellísimo leopardo de las nieves.
Peshawar
Es la capital de la Provincia del Noroeste. Esta ciudad estimula la fantasía y la imaginación aventurera más que cualquier otra ciudad paquistaní. Situada al lado oriental del legendario Khyber Pass ha sido conquistada y reconquistada durante 2000 años. Es un caleidoscopio de poblaciones asiáticas. Su nombre, de origen mogol significa ciudad de frontera. En buena manera hace honor a su nombre, como demuestran las fortificaciones y grandes mansiones de los contrabandistas que aquí hacen su agosto. Probablemente buena parte del intercambio de drogas y armas en la zona pase por este collado o las montañas vecinas.
La mayoría de sus habitantes son pashtunes. Tanto éstos como los miles de refugiados afganos van armados hasta los dientes. Las mujeres por su parte van en su mayoría cubiertas con el burka. El camino al Khybber Pass te traslada en el tiempo y en el espacio. Enormes fortificaciones de arcilla de los señores de la guerra de la zona, vigilados por hombres armados, y memoriales a los soldados británicos muertos en las sucesivas guerras de conquista jalonan el camino.
Para llegar al Khybber es necesario un visado especial de la policía y es obligatorio llevar guardias armados. La prohibición de hacer fotos a los edificios y a las mujeres añaden elementos que le dan a la zona un aire de misterio y conspiración. .

Kalash
Los habitantes de los valles de Rumbur, Bumburet y Birir representan una antiquísima civilización no musulmana. Los Kalash como se definen a sí mismos se caracterizan por su propia forma de vida heredada de generación en generación. Los que se convierte al Islam dejan de ser considerados Kalash.
Los valles cubiertos de bosques de cedros del Himalaya son frescos y bellos. Sus casas construidas en barro, piedra y madera se alzan a los largo de las laderas unas encima de otra. Son gente hospitalaria, las mujeres no van cubiertas, no se esconden de hablar con los extraños y llevan adornados vestidos negros. La religión es animista y los musulmanes los llaman Kafires (infieles) y a su territorio Kafiristán. En el siglo XIX eran unos 50.000 pero ahora no quedan mas de 4000. Aunque en Pakistán son casi testimoniales, aún perduran, mientras que en Afganistán, han desaparecido.

Lahore
Es la capital del Punjab y la ciudad más artística y monumental de Pakistán y probablemente la más turística. Es una ciudad eminentemente india en su cultura. Fue durante tiempo la capital del imperio Mogol y mantiene numerosos palacios, jardines y monumentos, tanto de este período como herencia de los ingleses.
Tiene unos 7 millones de habitantes, lo que la convierte en caótica y populosa, y puede verse en sus calles cómo conviven los camiones o los coches japoneses último modelo con carros tirados por todo tipo de animales como bueyes, camellos, caballos o asnos.
Es imprescindible la visita al museo que contiene un resúmen de la historia del subcontinente y es el mejor de Pakistán. Es famoso por la colección de escultura Gandhara. El Fuerte construido en 1566 ha sido demolido, reconstruido y restaurado a lo largo de la historia y contiene unos magníficos jardines y un suntuoso palacio. La bellísima mezquita Badshahi de arquitectura mogol es una de las mas grandes del mundo. Entre la mezquita y el fuerte podemos ver el mausoleo del maharajah Rangit Singh una mezcla de arquitectura islámica e hindú
Cómo moverse

Por tierra:
La forma más cómoda y eficaz de trasladarse es el alquiler de vehículos con conductor, esto ultimo es altamente recomendable ya que nos servirá de intérprete aunque su inglés sea muy precario, sobre todo teniendo en cuenta que el idioma tiene caracteres absolutamente indescifrables. Además conviene recordar que en Pakistán se conduce por la izquierda. Los más comunes son todo terrenos y furgonetas japonesas. Los precios varían según la calidad y comodidad (si tienen o no aire acondicionado).
También es posible usar los trasportes públicos, al menos para recorridos no muy largos, que aunque más lentos y más incómodos no dejan de tener su encanto, especialmente en lo que se refiere a la decoración y brindan la oportunidad de conocer de primera mano a un pueblo siempre agradable y hospitalario..

Por Aire:
Los vuelos interiores no son del todo fiables pues son frecuentes las suspensiones. Alguno, como el de Islamabad a Skardú no siempre sale debido a las condiciones meteorológicas. De todas formas, si viajamos a esta ciudad del norte es altamente recomendable hacer la ida o la vuelta por aire. El avión sobrevuela las altas montañas del Himalaya y el Karakorum y nos dejará sin respiración la pasada sobre el Nanga Parbat, posiblemente la montaña que más literatura ha producido. A la ida hacia Skardú la montaña es visible desde las ventanillas de la derecha y a la vuelta a Islamabad desde las de la izquierda.
Se recomienda

Hay momentos mágicos que debemos aprovechar en un viaje por Pakistán. Por mi experiencia recomiendo:
-Un té en los jardines del motel K2 o del Concordia de Skardú a la caída de la tarde, con el Indo recorriendo plácidamente el valle. 
- Un atardecer en Concordia contemplando la dorada vertiente oeste del Gasherbrun IV y del K2.
El amanecer del Gondogoro Pass, con la mejor vista de todos los ochomiles del Karakorum posible
Unos días de convivencia con los porteadores baltís que nos acompañarán en el trekking mientras reponemos fuerzas con algunos paseos por los alrededores antes de regresas a Skardú.

Una noche en Karimabad para ver amanecer sobre el valle de Hunza con vistas del Rakaposhi.
El frescor del interior de la gran mezquita de Lahore.
Perderse por unas horas en cualquiera de los bazares de las ciudades paquistanís, a mí especialmente me gusta el Rajah Bazar de Rawalpindi.

Una tarde de compras por las tiendas de alfombras de cualquiera de las ciudades, donde el tiempo no existe y el regateo no tiene fin.
 

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